Super User

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Por: Joseph Garzozi Buchdid.- 

“Todo hombre es como un cheque en blanco firmado por Dios.
Nosotros mismos, escribimos en él la cifra de su valor con nuestro merecimiento”.

Amado Nervo

“Los valores morales, entre ellos el respeto, la tolerancia, la honestidad, el trabajo, la lealtad y la responsabilidad, entre otros, surgirán y se inculcarán a cada persona, primordialmente, en el seno familiar”.

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Vivimos en un mundo con una crisis de valores que está destruyendo el corazón que mantiene la vida, la armonía, la felicidad y el presente y futuro de las ciudades, países y el mundo en su conjunto. Ese corazón que bombea el flujo de valores que mantiene los equilibrios y nutrientes de principios y valores en la humanidad se llama “Familia”.

La decadencia actual y los poderes ocultos que quieren esclavizar y controlar el mundo, por su insaciable codicia y poder son los que tiene, como objetivo primordial, destruir la familia.

Por ello su afán de dictar normas y crear corrientes y tendencias mundiales sobre temas de la sexualidad humana con normas de género y control de la natalidad que los promueven, incentiva y condicionan a las naciones a nivel mundial para recibir ayudas económicas y otras en el campo de la salud, educación y desarrollo.

Con toda consideración, respeto y derechos que los grupos de gays y lesbianas se merecen, no es admisible que obliguen, eduquen y presionen a que todos se conviertan en gays o lesbianas, para evitar la sobrepoblación mundial y destruir a la familia en su origen y realidad natural.

Por: Joseph Garzozi Buchdid.- 

“El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.

William Shakespeare

“El destino de los hombres está gobernado por sus acciones pasadas y presentes”.

Lin Yutang

Con los dos pensamientos que encabezan esta reflexión, iniciamos el desafío personal de un nuevo año y un paso más en nuestras vidas y el crecimiento o decrecimiento de la misma en nuestra superación, salud y sobre todo felicidad.

Todos los años nos deseamos mutuamente felicidades para el año que iniciamos, pues la felicidad, de alguna manera, incluye todos nuestros deseos: salud, riqueza, éxito, poder, fama y un largo etcétera.

Pienso, como creyente, que debemos iniciarlo dando gracias a Dios por los años vividos y lo bueno y malo que nos ha ocurrido. Primero que nada aceptando y entendiendo que no existe la felicidad total, absoluta y permanente ya que esta es una de las definiciones de Dios y nosotros no lo somos. Debemos agradecer lo bueno y lo malo que nos ocurra. De lo bueno porque crecemos y mejoramos y de lo malo porque aprendemos, corregimos y evitamos caer en la soberbia y prepotencia, reconociendo nuestras limitaciones y tratando de corregirnos y controlar nuestro ego.

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