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Jueves, 28 Febrero 2013 00:00

Economía y crisis de la familia

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Entre los primeros sacrificios que ha venido exigiendo este nuevo “Dios Dinero” ha sido el de las familias, esta institución vital de la organización de los seres humanos en sus diversas formas ha cambiado profundamente y continúa haciéndolo.  Revisemos algunos aspectos.

Como ya expuse en mi artículo denominado “Las relaciones Familiares Padres/Hijos” (recomendamos leerlo en esta página en Temas Principales), la nueva definición de familia en los diccionarios actuales como Anaya es: “Gente que vive en una casa bajo la misma autoridad”.  Definición que se explica por sí sola.  Nos vamos a referir a los cambios originados por otros procesos que llevados al extremo de afectar a ciertos países hasta con crecimiento negativo, estos son el control del hijo único que en algunos países como China, se aplica por leyes establecidas, en otros casos son por recomendaciones sobre el control de natalidad o por limitaciones económicas o voluntarias.  En algunos casos no tienen hijos las parejas porque prefieren en lugar de estos, tener perros o gatos, es mas cómodo.  Veamos como el hijo único que por cualquier de los razones que indicamos afecta a la familia.

El hijo del hijo único además de no tener hermanos no tendrá ni tíos ni primos, primera afectación a la familia.

Cómo afectará esta situación a su formación, desarrollo y crecimiento, probablemente, con algunos sentimientos de soledad o aislamiento, con las variables en razón de diversas circunstancias culturas, religiones, etc. Escuché al entrenador español de la Selección de Futbol China decir que muchos de sus jugadores son hijos únicos y que por los cuidados excesivos que tuvieron no tienen ese espíritu luchador y competitivo que requiere el deporte.   No tengo más información ni conocimiento de estudios al respecto que nos ilustren sobre este tema.

En el caso de China, la priorización de los hijos únicos varones, ha desequilibrado el equilibrio natural por la escasez de mujeres con las consecuencias respectivas.

Si bien se puede decir que desde el punto de vista de control de la natalidad y crecimiento económico ha sido exitosa la medida, no es menos cierto que al igual que las tribus primitivas que sacrificaron seres humanos a su dios Sol, volcanes, etc., los civilizados y modernos miembros de las sociedades actuales hemos sacrificado no a miles sino a millones de seres humanos por conceptos económicos al “Dios Dinero” y por otros conceptos materialistas.

Cada lector piense y saque sus propias conclusiones si nuestros primitivos ancestros y sus sacrificios a sus dioses eran más barbaros o los sabios actuales lo son.

Al cambiar el concepto de familia como indiqué en la definición del diccionario, también cambian algunos desarrollos humanos como la vivienda.

Las viviendas deberían ampliarse para alquiler de los variados y nuevos conceptos de familia y en función de la poca duración de las relaciones, evitando así los conflictos económicos cuando éstas terminan.

Estas viviendas mínimas y económicas en alquiler permitirían la emancipación de los jóvenes y evitaría también el que vuelvan, al divorciarse o separarse (bajo la modalidad vigente de convivencia), a los hogares paternos y a los problemas de desahucios y viviendas vacías que complica también a abuelos y padres de las familias tradicionales y generan muchas viviendas desocupadas como indicamos.

Si todo es descartable los hijos, la unión de pareja y los valores y sentimientos, que en expresiones de un psiquiatra español en un programa de la televisión española, TVE, indicaba que el amor no existe, comentando que la relación de parejas de cualquier género se mantiene por otras motivaciones e intereses, pasado el enamoramiento inicial, todo en fusión de criterios, a mi manera de entender totalmente materialistas.  Nos preguntamos si todos estos conceptos terminan llevando a los humanos a ser un producto comercial más descartable o reciclable, de manera que si nuestro cuerpo no ofrece buenos órganos al morir para trasplantes deberán cremarlos para con nuestras cenizas abonar la tierra y mantener los criterios utilitaristas.

Estas reflexiones no pretenden cuestionar el necesario control de la natalidad ni la donación de órganos de ninguna manera.  La nueva realidad de la familia  trae otras serias connotaciones y lo que aspiro es a reflexionar sobre los métodos y sus consecuencias para que más tarde o más temprano no lamentemos el mundo que estamos conformando con seres humanos solitarios, que no conocen la felicidad, el amor, y solo conocen el dinero y por lo tanto volveremos a ser sutilmente esclavos del “Dios Dinero” y de los que comercian con nosotros, los grupos de poder que se enriquecen con nuestro trabajo, ahorros, sacrificios e impuestos.

Las nuevas realidades de los cambios en los tejidos sociales de varios países desarrollados principalmente por los controles de natalidad son, según ciertos análisis, afectados; porque para que sus culturas perduren por más de 25 años, la tasa de fecundidad debería ser mínimo 2.11 hijos.

Con tasas menores los países cambiarán profundamente en beneficio de los segmentos de su población (migrante o no) que tengan tasas de crecimiento superiores al 3 o más (algunas crecen a más del 8), versus los nativos que tengan menos del 2, que es el caso de muchos países europeos, cuyas culturas están en riesgo.

Considero que de alguna forma estamos retrocediendo a los tiempos de sacrificios humanos y de esclavitud.

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